alonso ibarrola   Afirmaba conocer el alfabeto de la mímica y entender a la perfección el lenguaje utilizado por los sordomudos. Es por ello que entró a prestar servicio en un nuevo y original programa televisivo. Su labor sería cómoda y bien remunerada. Debía limitarse a ofrecer las noticias que un locutor leía previamente, con los signos habituales del método para sordomudos. Días más tarde fue despedido de empleo y sueldo, por la denuncia de varios telespectadores sordomudos. Por lo que se pudo saber más tarde, era un impostor. Ignoraba totalmente el alfabeto mímico y se lo inventaba sobre la marcha. Alegó que tenía necesidad de trabajo y que estaba convencido de que la cosa no tenía la menor importancia, pues las noticias no tenían interés alguno y a nadie perjudicaba…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

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Rodolfo Lobo Molas    En segundos todo fue un caos indescriptible. La vida aparentaba haber desaparecido. Ella se sacudió el polvo que la cubría y se levantó de entre las ruinas: sus ojitos azorados vieron el espanto. De pronto asomó otra cucaracha y juntas se escabulleron por entre los escombros.

Rodolfo Lobo Molas

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Juan_jose_Arreola   Más arriba, a la izquierda, tengo algo muy dulce para ti. (Ella se obstinó en el hígado y no supo el corazón de Prometeo.)

Juan José Arreola
Después de Troya. Ed. Menoscuarto.2015

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Miguel Angel molina2   El infierno se había trasladado a la Colina del Suicidio. Bajo un ruido ensordecedor los brigadistas mantenían sus posiciones, esperando a la muerte lo más dignamente posible.
Charlie Donnelly, el irlandés, nunca imaginó acabar sus días junto al Jarama. Tenía veintitrés años y muchos poemas por escribir, pero prefirió luchar por sus ideas.
Tras un olivo, mientras mantenía a raya al enemigo dicen que exclamó: «Hasta las aceitunas están sangrando». Un tiro en el brazo, otro en el costado y el mortal en la cabeza silenciaron su fusil y su pluma para siempre. Hoy descansa sepultado en el olvido.

Miguel Ángel Molina López
99×99. Microrelatos a medida.
http://elpais.com/diario/2010/02/28/madrid/1267359864_850215.html
http://www.brigadasinternacionales.org/index.php?option=com_content&view=article&id=82:charlie-donnelly&catid=42:cronicas&Itemid=62

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DAVID LAGMANOVICH   De su isla maravillosa las sirenas emigraron a la ciudad, donde los hombres no comprendieron su naturaleza mágica. Por eso dieron su nombre al ulular inmisericordioso de los coches policiales, mensajeros de todas las desgracias. Las verdaderas sirenas, que en pro de la convivencia entre minorías ya habían eliminado sus colas de pez, quisieron evitar ser delatadas por su canto. Desde entonces se mantienen silenciosas, viven en casas de departamentos y aportan a la Seguridad Social.

David Lagmanovich
Después de Troya. Ed. Menoscuarto.2015

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yunque_alvaro   El mono tomó un tronco de árbol, lo subió hasta el más alto pico de una sierra, lo dejó allí, y cuando bajó al llano, explicó a los demás animales:
—¿Ven aquello que está allá? ¡Es una estatua, una obra maestra! La hice yo.
Y los animales, mirando aquello que veían allá en lo alto, sin distinguir bien qué fuere, comenzaron a repetir que aquello era una obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos menos el cóndor, porque el cóndor era el único que podía volar hasta el pico de la sierra y ver que aquello sólo era un viejo tronco de árbol. Dijo a muchos lo que había visto, pero ninguno creyó al cóndor, porque es natural en el ser que camina no creer al que vuela.

Álvaro Yunque
 Animalía

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herramienta-varita-magica  — ¿Y las azules, las del abuelo? -preguntó Marius sacando dos varitas del arcón.
— ¿Funcionan?— le contestó su madre sin mirar.
El niño las examinó despacio. Una era celeste con un remate blanco en la punta. Tipo Merlín, sin duda. Conjuros de transformación. Hizo una filigrana y un chorro de chispas salió disparado, impactó sobre una tela y la convirtió en hierro.
La segunda era muy oscura. De Nigromancia. Hizo un movimiento y un humo negro y espeso serpenteó hasta alcanzar una mosca muerta, que empezó a frotarse las patitas.
— Sí. Las dos.
— Pues escóndelas aquí, rápido. La Inquisición no tardará en llegar.

Pepe Fuertes Tarazona
VIII Edición de Relatos en Cadena, de la SER
Relatos participantes. Ganador Semana 29

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alonso-Ibarrola32   He recibido carta de los Estados Unidos de América. Mañana el cartero me mirará con más respeto. Tras haber cenado, la abriremos. María recogerá el mantel. “Doblad las servilletas”, dirá. Yo la doblaré en cuadro, porque mi hijo mayor la dobla en triángulo y su hermana hace un nudo. Y en el silencio de la noche sólo se oye el rasgueo del papel al romperse. “Queridos padres y hermanos…” Comienzo a leer la carta en voz alta, pausada, un tanto monótona… Vive bien. Allí todos viven bien. Tiene automóvil, frigorífico, dice “quiero” y al momento se lo llevan a casa. Luego tiene diez, veinte años, toda una vida, si es necesario, para pagar. He terminado la lectura. Silencio. Mi mujer llora. Yo procuro no pensar en nada. Pero no puede ser: pienso. Me es imposible no pensar en nada. Resulta ridículo, pero veo unas cataratas, las del Niágara, que conozco a través de una película. Mi hijo vive a dos mil kilómetros de las cataratas del Niágara, pero yo le veo tranquilamente paseando bajo el torrente de agua con un paraguas… Ahora mi mujer me preguntará: “¿En qué piensas en este momento?”. La pregunta repetida mil veces al día. “Pensaba en las cataratas…” No, me resulta imposible. Inventaré si es preciso alguna historia maravillosa. La última vez me dije: basta. Porque, sin reflexionar, a la acostumbrada pregunta contesté: “Pienso en lo difícil que sería trasladar un ataúd de América a nuestras tierras…” Lloró y me reprochó mis tontas ideas. Pero yo siempre tengo la duda: ¿Subirán los ataúdes a los barcos como los automóviles, con grúas? Tiene que resultar muy extraño ver un ataúd suspendido en el aire…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

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earth-exploded   Logré besarla. Total, era el fin del mundo.

Ignacio Cañas Hernández

 

Ilustración:   http://einsteinsintuition.com/2013/how-to-destroy-the-earth/

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Jorge F. Hernandez   Luego de doce horas de vuelo, el viejo cerró su libro y se bajó de la hamaca.

Jorge F. Hernández

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