Hemeroteca de la sección “Pía Barros”

  Mamá, dijo el niño, ¿qué es un golpe? Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio. El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo.

Pía Barros

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pia-barros0311  Cada noche, marco tu número al otro lado del océano con devoción. Ningún tsunami me disuade. Lo dejo sonar tres veces y cuelgo. El ritual me reconforta.

Pía Barros

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pia barros  El chirrido susurrante de los neones del mundo anuncia que allí se acumulan, dolorosamente, las llamadas perdidas.

Pia Barros

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pia barros  Yo quiero a la mujer de tetas grandes, esa que no vive para otros, no espera nada, sólo siente el olor de la tarde y derrama al anochecer su tristeza acodada en la ventana.
Las muchachas del pueblo miran de reojo para atrás por si nos ven a los muchachotes seguirlas o verlas con descaro.
Yo quiero a la otra, la mujer gruesa y pesada de las tetas grandes, aunque pueda ser mi madre, como todos dicen.
Yo le caería a besos en las axilas, le mordería breve el pubis, la haría gemir triste, como toda ella, hasta que le brotara la risa y pudiera ser como las otras, una vez, sólo una vez, y cuando escuchara mis pasos tras ella, por fin sonriente, miraría para atrás.

Pía Barros
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

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pia-barros0311  Cada noche, marco tu número al otro lado del océano con devoción. Ningún tsunami me disuade. Lo dejo sonar tres veces y cuelgo. El ritual me reconforta.

Pía Barros

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pia-barros0311 Mi hermano se mató, según dijeron, porque amaba demasiado. Amar demasiado será siempre un ruido sordo de escopeta.

Pía Barros

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pia-barros0311 Aunque enraizara los huesos a la tierra, toda mi carne se arrancaría en tu búsqueda.

Pía Barros

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 La calle estaba desierta a esas hora. Furtivo, dobló la esquina y la escondió en su bolsillo.

Pía Barros

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