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	<title>Un cuento al día</title>
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	<description>Cuentos diarios seleccionados por Carlos G. Barba</description>
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		<title>1.535 &#8211; En coma</title>
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		<pubDate>Thu, 23 May 2013 05:30:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Herrero]]></category>
		<category><![CDATA[Jueves]]></category>
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		<description><![CDATA[ La señora ha entrado en coma tras el accidente, y los médicos no quieren que su marido alimente vanas esperanzas. Sin embargo, el hombre se vuelca a fondo en intentar que su pareja recobre el contacto con la realidad. Permanece junto a ella todo el tiempo en el hospital, le habla en susurros, le explica [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=3574" rel="attachment wp-att-3574"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3574" alt="PedroHerrero" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2011/07/PedroHerrero-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> La señora ha entrado en coma</strong> tras el accidente, y los médicos no quieren que su marido alimente vanas esperanzas. Sin embargo, el hombre se vuelca a fondo en intentar que su pareja recobre el contacto con la realidad. Permanece junto a ella todo el tiempo en el hospital, le habla en susurros, le explica los viajes que hicieron de novios, le canta antiguas melodías, incluso le aplica en el cuello su perfume favorito, por ver si reacciona con el aroma. Nada de eso da resultado. Un día, ordenando la ropa de su mujer en el armario de casa, descubre unas cartas de amor, remitidas al parecer por un amante secreto, escritas en un lenguaje ardiente y desenfrenado. Sintiéndose humillado, el hombre deja de visitar a su esposa durante una buena temporada. Pero al final, se arma de valor y regresa a su lado con las pruebas que demuestran que le ha sido infiel durante tantos años. Se coloca junto a ella y le lee, con voz profunda y seductora, como si él mismo las hubiera redactado, cada una de las cartas. El esfuerzo le deja tan exhausto, que acaba dormido en el sillón del familiar acompañante. Lo despierta la enfermera, horas más tarde, visiblemente alterada, para darle una muy buena noticia.</p>
<h5 style="text-align: right;">Pedro Herrero</h5>
<h6 style="text-align: right;">http://www.humormio.blogspot.com.es/2009/09/en-coma.html</h6>
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		<title>1.534 &#8211; Variaciones</title>
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		<pubDate>Wed, 22 May 2013 05:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fernando León de Aranoa]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Miércoles]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ Según un estudio reciente, son muchos los aspectos ligados a nuestra personalidad que creíamos inmutables y sin embargo experimentan variaciones a lo largo del día, a causa de factores ambientales sin importancia aparente. Sin que hayan podido establecerse conclusiones de orden causal, los autores del estudio dan por probado que el hombre adelgaza de manera momentánea [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=9319" rel="attachment wp-att-9319"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-9319" alt="fernandoleon" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/05/fernandoleon-e1368381603456-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Según un estudio reciente,</strong> son muchos los aspectos ligados a nuestra personalidad que creíamos inmutables y sin embargo experimentan variaciones a lo largo del día, a causa de factores ambientales sin importancia aparente.<br />
Sin que hayan podido establecerse conclusiones de orden causal, los autores del estudio dan por probado que el hombre adelgaza de manera momentánea cuando pasa por delante de un espejo o ante una mujer de belleza contrastada. También que su estatura se reduce al fichar por las mañanas a la entrada del trabajo, y los domingos en casa de los padres de ella. Su capacidad intelectual disminuye ligeramente en las gradas de los estadios de fútbol, y de manera significativa cuando le es presentada una mujer de indudable atractivo, viéndose comprometidas en tales ocasiones capacidades verbales y motoras que creíamos perdurables.<br />
El mismo estudio demuestra que la tristeza se acentúa al pasar ante una estatua ecuestre, frente al portal de un antiguo amor, o cuando rellenamos formularios.<br />
Sus autores consideran probado asimismo que la belleza de la mujer se multiplica exponencialmente mientras hace el amor y cuando se emociona de manera inesperada. Por el contrario, se ve seriamente mermada cuando se enfada al encontrar la tapa del retrete abierta.<br />
La belleza del hombre se multiplicaría también mientras hace el amor, llegando a triplicar sus valores absolutos días después, cuando se lo cuenta a sus amigos en el bar donde se reúnen los jueves, pero alcanza su mayor expresión cuando lo recuerda pasados los años, un martes de otoño, en la soledad de su dormitorio.</p>
<h5 style="text-align: right;">Fernando León de Aranoa</h5>
<h6 style="text-align: right;"><strong>Aquí yacen dragones</strong>. Seix Barral,<em> Biblioteca Breve</em>.2013</h6>
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		<title>1.533 &#8211; Día de la diversidad cultural</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 05:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eduardo Galeano]]></category>
		<category><![CDATA[Martes]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ En 1906, un pigmeo cazado en la selva del Congo llegó al zoológico del Bronx, en Nueva York. Fue llamado Ota Benga, y fue exhibido al público, en una jaula, junto con un orangután y cuatro chimpancés. Los expertos explicaban al público que este humanoide podía ser el eslabón perdido, y para confirmar esa sospecha [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=1218" rel="attachment wp-att-1218"><img class="alignnone size-full wp-image-1218" alt="eduardo galeano32" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2010/01/eduardo-galeano32.jpg" width="117" height="104" /></a> En 1906, un pigmeo cazado</strong> en la selva del Congo llegó al zoológico del Bronx, en Nueva York.<br />
Fue llamado Ota Benga, y fue exhibido al público, en una jaula, junto con un orangután y cuatro chimpancés. Los expertos explicaban al público que este humanoide podía ser el eslabón perdido, y para confirmar esa sospecha lo mostraban jugando con sus hermanos peludos.<br />
Algún tiempo después, el pigmeo fue rescatado por la caridad cristiana.<br />
Se hizo lo que se pudo, pero no hubo manera. Ota Benga se negaba a ser salvado. No hablaba, en la mesa rompía los platos, golpeaba a quien quisiera tocarlo, era incapaz de realizar ningún trabajo, se quedaba mudo en el coro de la iglesia y mordía a quien quisiera fotografiarse con él.<br />
Al fin del invierno de 1916, tras diez años de domesticación, Ota Benga se sentó frente al fuego, se desnudó, quemó la ropa que le obligaban a vestir y apuntó al corazón la pistola que había robado.</p>
<h5 style="text-align: right;">Eduardo Galeano</h5>
<h6 style="text-align: right;">Los hijos de los días &#8211; Siglo XXI &#8211; 2012</h6>
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		<title>1.532 &#8211; Olvido</title>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2013 05:30:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cesar Antonio Alurralde]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Lunes]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ Busco a mi perro que lo apodamos &#8220;Olvido&#8221;, cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra Olvido para ayudarme. Todo resultó en vano pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria trate de llamarlo por su nombre que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=8718" rel="attachment wp-att-8718"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-8718" alt="Cesar Antonio Alurralde" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/02/Cesar-Antonio-Alurralde-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Busco a mi perro</strong> que lo apodamos &#8220;Olvido&#8221;, cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra Olvido para ayudarme. Todo resultó en vano pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria trate de llamarlo por su nombre que siempre olvido, aunque de sólo pensarlo, él viene.</p>
<h5 style="text-align: right;">César Antonio Alurralde</h5>
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		<title>1.531 &#8211; Augurios</title>
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		<pubDate>Sun, 19 May 2013 05:30:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Isabel Cienfuegos]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo]]></category>
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		<description><![CDATA[ En mi juventud en el Lacio, sacrifiqué gorriones y palomas. Más tarde, ya en campaña, halcones de fiero vuelo. Después faisanes, pavos de cola real tan azul como el cielo en los atardeceres del foro. Ordené a los arúspices extraer las vísceras para leer en ellas mi futuro. Ahora, en el lecho, ya abatido, daría [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=9299" rel="attachment wp-att-9299"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-9299" alt="isabel-cienfuegos4" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/05/isabel-cienfuegos4-e1368256397414-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> En mi juventud en el Lacio,</strong> sacrifiqué gorriones y palomas. Más tarde, ya en campaña, halcones de fiero vuelo. Después faisanes, pavos de cola real tan azul como el cielo en los atardeceres del foro. Ordené a los arúspices extraer las vísceras para leer en ellas mi futuro. Ahora, en el lecho, ya abatido, daría el tiempo que me queda, por sentir la brisa de unas alas.</p>
<h5 style="text-align: right;">Isabel Cienfuegos</h5>
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		<title>1.530 &#8211; Ballena mínima</title>
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		<pubDate>Sat, 18 May 2013 05:30:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Pérez Estrada]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>
		<category><![CDATA[Sábado]]></category>

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		<description><![CDATA[ En el orden del miniaturismo animal brilla por su pequeñez la llamada ballena de los Sargazos. Su color tiene la claridad, la inquietante luminiscencia de la olivina y su fumarola la transforma a ojos de un raro observador en un nenúfar gaseoso. La leyenda le ha fabricado un origen mítico, y dice que en el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=145" rel="attachment wp-att-145"><img class="alignnone size-full wp-image-145" alt="rafael perez estr22" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2009/11/rafael-perez-estr221.jpg" width="146" height="148" /></a> En el orden del miniaturismo</strong> animal brilla por su pequeñez la llamada ballena de los Sargazos. Su color tiene la claridad, la inquietante luminiscencia de la olivina y su fumarola la transforma a ojos de un raro observador en un nenúfar gaseoso. La leyenda le ha fabricado un origen mítico, y dice que en el primer día fue una muchacha alada, casi un ángel que huyendo de un arquero rijoso ocultó su gracia en el laberinto de lo vegetal oceánico; y así también, que su tamaño es sólo una defensa, una fuga ante un enamorado tenaz. Y añade que las sirenas, celosas de su hermosura, obligaron a los dioses a que la convirtieran en un vulgar mamífero. Mas aun así, los navegantes que le han dado caza celebran su poder amatorio y cantan la belleza única de sus pechos de niña.</p>
<h5 style="text-align: right;">Rafael Pérez Estrada</h5>
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		<title>1.529 &#8211; Mujer portátil</title>
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		<pubDate>Fri, 17 May 2013 05:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Rogelio Guedea]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>
		<category><![CDATA[Viernes]]></category>

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		<description><![CDATA[ Una mujer que aprenda mi nombre a besos cada día. Mujer que ronque como roncan las notas de un bandoneón. Mujer duplicado de mis llaves. Mujer hoja del árbol que soy; palabra de cuanto hablo. Una mujer que no tenga país de origen. Que cuando diga su nombre: llueva. Rogelio Guedea Por favor sea breve [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=9292" rel="attachment wp-att-9292"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-9292" alt="rogelio-guedea" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/05/rogelio-guedea-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Una mujer</strong> que aprenda mi nombre a besos cada día. Mujer que ronque como roncan las notas de un bandoneón. Mujer duplicado de mis llaves. Mujer hoja del árbol que soy; palabra de cuanto hablo. Una mujer que no tenga país de origen. Que cuando diga su nombre: llueva.</p>
<h5 style="text-align: right;">Rogelio Guedea</h5>
<h6 style="text-align: right;">Por favor sea breve 2<br />
Ed. Páginas de espuma 2009</h6>
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		<title>1.528 &#8211; Hoy veré a mi abuelita</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 05:30:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Josefina Zendejas]]></category>
		<category><![CDATA[Jueves]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ Ya no tengo abuelita, pero me he encontrado en la calle unos anteojos y pienso que es ella la que me los ha enviado desde el cielo. Ahora, cuando juegue con mamá, vendrá a verme abuelita, bastará con que le ponga a madre los anteojos que me he hallado hoy, y que la envuelva en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=9289" rel="attachment wp-att-9289"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-9289" alt="josefina zendejas" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/05/josefina-zendejas-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Ya no tengo abuelita</strong>, pero me he encontrado en la calle unos anteojos y pienso que es ella la que me los ha enviado desde el cielo.<br />
Ahora, cuando juegue con mamá, vendrá a verme abuelita, bastará con que le ponga a madre los anteojos que me he hallado hoy, y que la envuelva en el chal color de rata que dejó mamá grande a los pies de mi cama, para que me arroparan por la noche, y que yo diga: «¡Ven, abuelita!». Ella vendrá luego, me abrazará riendo, y llorará arrepentida por haberse ido sin permiso de su muchachita.</p>
<h5 style="text-align: right;">Josefina Zendejas</h5>
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		<title>1.527 &#8211; Tarzán</title>
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		<pubDate>Wed, 15 May 2013 05:30:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ana María Shua]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Miércoles]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ Avanzando en oleadas malignas, las hormigas carnívoras no han dejado más que esqueletos blanqueados a su paso. Horrorizado, Tarzán sostiene en su mano temblorosa la calavera pelada de un primate. ¿Se trata de su amada mona Chita? Condenado al infinitivo, el rey de la selva se pregunta ¿ser tú Chita, mi buena amiga mona? ¿La [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=916" rel="attachment wp-att-916"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-916" alt="a_maria_shua" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2009/04/a_maria_shua-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Avanzando en oleadas malignas,</strong> las hormigas carnívoras no han dejado más que esqueletos blanqueados a su paso. Horrorizado, Tarzán sostiene en su mano temblorosa la calavera pelada de un primate. ¿Se trata de su amada mona Chita? Condenado al infinitivo, el rey de la selva se pregunta ¿ser tú Chita, mi buena amiga mona? ¿La compañera que alegrar mis largos días en esta selva contumaz? ¿Ser o no ser?</p>
<h5 style="text-align: right;">Ana María Shua</h5>
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		<title>1.526 &#8211; Abdel el de los barcos</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 05:30:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fernando León de Aranoa]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Martes]]></category>
		<category><![CDATA[prog]]></category>

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		<description><![CDATA[ Le llaman el de los barcos, aunque vive en el desierto. Sentado a la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel cuenta su historia a todo el que quiera escucharla. Siendo muy joven, sus padres le enviaron al extranjero a hacer sus estudios universitarios. Cuando regresó, Abdel era ingeniero naval, pero [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.uncuentoaldia.es/?attachment_id=9315" rel="attachment wp-att-9315"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-9315" alt="2003 Sundance Film Festival - &quot;Mondays in the Sun&quot; - Portraits" src="http://www.uncuentoaldia.es/wp-content/uploads/2013/05/fernando-leon-de-aranoa-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a> Le llaman el de los barcos</strong>, aunque vive en el desierto.<br />
Sentado a la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel cuenta su historia a todo el que quiera escucharla.<br />
Siendo muy joven, sus padres le enviaron al extranjero a hacer sus estudios universitarios. Cuando regresó, Abdel era ingeniero naval, pero su país había perdido el mar. Se lo quedó Marruecos, aprovechando la salida de España de su colonia, que confinó al pueblo saharaui al interior del desierto.<br />
Desde entonces todos le llaman Abdel el de los barcos, porque sabe cómo hacerlos, pero vive en el desierto.<br />
Sentado a la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel entorna a veces los ojos y en el horizonte infinito de arena, entre las dunas, ve alejarse la silueta de los barcos que nunca hizo, sus bodegas llenas de los sueños no cumplidos de su pueblo.</p>
<h5 style="text-align: right;">Fernando León de Aranoa</h5>
<h6 style="text-align: right;"><strong>Aquí yacen dragones</strong>. Seix Barral,<em> Biblioteca Breve</em>.2013</h6>
]]></content:encoded>
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