Hemeroteca del 9 Marzo, 2017

alonso-Ibarrola2   El partido de fútbol transcurría, en su primera parte, con normalidad, a pesar de su enorme trascendencia para el equipo local. Al llegar el obligado descanso, el árbitro, los jueces de línea y los jugadores de uno y otro bando se retiraron a las casetas. Ya en los vestuarios, el árbitro fue requerido con urgencia al teléfono. Desde una habitación de la Maternidad su mujer le notificaba, con cierta desilusión, que había sido niña… Una preciosa niña de ojos azules. La quinta… En la segunda parte del encuentro —y sin que nadie supiera por qué—, expulsó a dos jugadores del equipo local, con gran rigor en la apreciación de las faltas, señaló un penalti y amonestó a otros tres… Los aficionados locales querían lincharlo, al término del encuentro, que señalaba la victoria del equipo visitante. Protegido por la fuerza pública, impasible y ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, inició el penoso retorno a su hogar…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

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