Hemeroteca del 5 junio, 2017

    El inconsciente surge a la primera provocación ¿y qué puede hacer una? Sino rabiar de celos disimuladamente y admitir que sus celos son irracionales y no pronunciar reproche, censurando cualquier gesticulación delatante, y frustrarse porque comprende que no merece el desquite,  puesto que el inconsciente ajeno es ajeno pues, incapaz de sutilezas ni consideraciones al amor propio que no sea el propio. Y entonces desviar su ira hacia el objeto/sujeto de sus celos, y concentrarse mucho para que sufra de combustión espontánea o tropiece dentro de un nido de hormigas carnívoras, y en caso de que fallare la concentración, preguntarse ¿qué clase de mecanismo fisiológico de autoconservación son los celos? ¿qué hubieran hecho mis abuelas ancestrales en este caso? Y lamentar que una carezca de caverna y mazo; y envidiar a las mujeres de arrabal que han preservado su derecho a desgreñar, rasguñar y maldecir; y recordar que una es muy decente y reprimir los instintos hasta que le duela a una la barriga o hasta que la plática de alguien le distraiga; e inhalar profundo y exhalar y girar los hombros y relajar el cuello, y hacerle una bromita ingenua al que mostró sin querer sus deseos ocultos “jajaja ya mostraste tus deseos ocultos jajaja qué risa”, y pensar para una misma “pero ya vendrá el turno de que surja mi inconsciente a la primera provocación y reza porque no esté sujetando una plancha o la sartén”.

Yunuén Rodríguez
http://yunrodriguez.blogspot.com.es/

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