Hemeroteca del 29 junio, 2017

    Con los ojos cerrados daba la impresión de ser un muerto en su nave infinita, pero había algo en su faz que invitaba al diálogo: «Qué haces» —me atreví a preguntarle. Y fue grande mi sorpresa cuando, con un tono afanoso en la voz, me dijo: «Estoy construyendo un sueño: el Rey soñará conmigo, y quiero que me encuentre en un sueño digno de él». Y me gustó, debo reconocerlo, la lealtad de aquel soldado.
Días más tarde lo hallé taciturno y pobre: «¿Has caído —inquirí— en desgracia con tu soberano?». «Oh, no —respondió—, el Rey fue generoso, y ambos soñamos una espada de plata, un yelmo de cristal y un halcón silencioso. Después —continuó— el Rey soñó un país sin fronteras, y yo era parte de su sueño, su mano derecha, su cólera y su venganza. Mas el enemigo de mi Señor, aquel que espía sus noches y codicia sus despojos, conocedor de todo esto, soñó también conmigo, y torció mi fortuna. Hoy, el Rey exige validos insomnes y guerreros desvelados, y ahora mis visiones son parte del exilio, un desierto que empieza en la noche y no sabe de amaneceres».

Rafael Pérez Estrada
Antología del microrelato español (1906-2011). Ed. Catedra.2012

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