Hemeroteca del 31 julio, 2017

     Hubo un albañil muy conocido en Alcalá de Henares. Tuvo tres hijos, y enseñóles su oficio a todos tres, y aunque pensaba muy bien, no reparaba en guardar, comiéndoselo todo. Llegó a morirse, y viendo a sus hijos muy tristes de que no les dejaba nada más que el oficio, díjoles para consolarlos:
—Hijos míos no me tengáis por descuidado de vuestro bien, que además del oficio que os he enseñado, media calle Mayor y cuantas casas he fabricado de mi mano, todas han sido sobre falso; muy presto se irán viniendo al suelo y tendréis obras que os sobren.

Juan de Arguijo
Cuentecillos para el viaje – Editorial Popular – 2011

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