Hemeroteca del 25 agosto, 2017

   Muriósele a uno su mujer, con quien no había tenido, viviendo, un día de paz. Con todo esto, el día de su muerte, a gran priesa, hizo que un pintor la retratase. Algunos, que sabían lo mal que la quería, decían y extrañaban que al tiempo de la muerte la hubiese hecho retratar con tanta ternura y sentimiento. Oyólo uno y dijo:
—Hízola retratar en el día que mejor debió parecerle.

Juan de Arguijo
Cuentecillos para el viaje – Editorial Popular – 2011

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