Hemeroteca del 16 octubre, 2017

   En el convento de San Agustín, de Sevilla criaban un carnero enano que discurría por toda la casa, dejando poco limpios los claustros, el Capítulo y los lugares más frecuentados. Acordaron los padres, por no tenerle encerrado, que le atasen una taleguilla debajo de la cola, que recogiera lo que caía en el suelo. Para esto, ofreció fray Juan de Velasco un saquillo, en que le habían traído de Nueva España un poco de chocolate. Pusiéronsele al carnero, de suerte que vino a caer hacia la parte de fuera el sobrescrito que la talega trajo de Indias, y que no se le había borrado; y decía: «Para fray Juan de Velasco».

Juan de Arguijo
Cuentecillos para el viaje – Editorial Popular – 2011

Comentarios No hay comentarios »