Hemeroteca del 11 mayo, 2018

  Yo tenía veinte años y el Puente era una ciudad de barro y de camiones, poblada de aventureros y comerciantes, de mujeres adustas y de niños crueles.
Pero en ese mundo también estaba ella, como una luz del sueño y de la duda. Por eso, cuando la conocí, la ciudad se volvió otra. Se adornó con flores imaginadas; flores que yo sentía, sin necesidad de verlas. Y también fue por entonces cuando más brilló el pavés de las calles. Cuando, en cada casa, vivían personas buenas, dispuestas a ayudarme, aunque no sé en qué cosa, porque yo no necesitaba nada.

César Gavela
Antología del microrelato español (1906-2011). Ed. Catedra.2012

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