javier_ximens  Era hermosa de cintura para arriba, quizás la más lozana de las mozas, pero una enfermedad infantil le había dejado las piernas quebradas. En la treintena tuvo un hijo. Su padre dijo que la había forzado un vagabundo que pasó la noche en el pajar. Nadie vio al forastero. Su madre calló. Isabel, sin embargo, anheló el hijo.
Cuando las mujeres de rosario le quitaron el niño fruto del pecado y lo entregaron en el hospicio de Talavera, ella se marchó a dos leguas de la aldea y se puso a llorar. Poco a poco se fue formando una laguna a su alrededor. En el centro, donde Isabel soportaba su pena, brotó una isla de sal. Allí vivió muchos días, los pájaros le llevaban la comida y el rocío el agua. Los escasos vecinos que pensaron en ir a socorrerla desistieron para no desatar la ira y ser también desmembrados del pueblo.
Un día dejó de llorar. Ante el recelo de que desapareciera la laguna, las frecuentes oraciones y el sacar a pasear los santos trajeron las lluvias. Diluvió. Al descampar, Isabel no estaba. La isla permanece. Espera.

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2014/05/isla-isabel.html
2 comentarios en “1.997 – Isla Isabel”
  1. Sisinio Hernán dijo:

    Hola, Ximens!

    Es una historia muy hermosa con el sabor del cuento oral, que ya lo apunto Loli.
    Mis felicitaciones por ingresar en esa nueva vena.

  2. Puri Menaya dijo:

    Bonita historia, triste como la tristeza de ISabel, grande como su isla.
    Abrazos, Ximens

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