2003 Sundance Film Festival - "Mondays in the Sun" - Portraits  Hay lugares donde el amor se intensifica. Las terminales de los aeropuertos, por ejemplo. En ellas es habitual ver besarse a parejas que llevaban tiempo sin hacerlo, y ejercitar de nuevo, ante la inminencia de la partida, el lenguaje desaprendido de la ternura y de los gestos.
En las salas de espera de los hospitales nos cogemos las manos esperanzados, lamentando haber discutido, arrepentidos y dispuestos a mejorar todo lo que antes salió mal.
El amor adquiere a veces en las cabinas telefónicas una intensidad inesperada. También en los locutorios: ¿quién no ha dicho en su cabina tres lo que nunca antes se atrevió a decir, amparado en la distancia? Los kilómetros que nos separan de la persona amada guardan a menudo una relación directamente proporcional a la necesidad que tenemos de sincerarnos con ella.
Son más frecuentes también los besos y las caricias en los portales y en las calles que ha mojado la lluvia. Y ante el objetivo de las cámaras de fotos, con independencia del lugar donde sean utilizadas, parque público o alcoba.
Y en los bares solitarios, de madrugada. En los andenes, en invierno. Y en presencia de la muerte.
Por contra, hay también lugares donde el odio se intensifica. En los campos de batalla. En los dormitorios que llevan años sin ser pintados. En los coches familiares, cargados de maletas, perdidos en las salidas de las autopistas que circundan las ciudades.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013
Un comentario en “2.200 – Los lugares del amor”
  1. Carmen Huici dijo:

    Como siempre disfruto de tus relatos. Me gusta que hayas excluido el ciberespacio como lugar para el amor . Aunque no dudo que dé lugar a encuentros benéficos, me parece que en muchos casos es un lugar para la trampa y el engaño. Comparto el interés por el espacio en los relatos y en el cine. Me gustan esos comienzos de película en los que, como en la inolvidable Cinema Paradiso se ve un espacio que luego pueblan personajes. Algo así me pasa a mi con mis relatos del libro “El Sur del Norte” o mis poemas “Exteriores e Interiores” . Todos ellos en el limbo de las pre-publicaciones.
    Como siempre gracias por tu relato.

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