javier Ximens  En el 115 de la calle Titanic, en los muelles de Southampton, hay un pub decorado como un camarote del transatlántico. Nunca abre las puertas. Allí se reúnen cada 14 de abril, a partir de las veintitrés cuarenta, algunos de los espectros de los ahogados en el naufragio y conversan de sus vidas no vividas. Ninguno nombra la catástrofe. Hablan de América, de la calle de New York donde con el tiempo abrieron el comercio; del trabajo duro como leñadores en los bosques de White Mountain; del despacho de abogados en Philadelphia; del oficio de tramoyista en Broadway; de lo que el futuro les deparó y, en fin, de cómo se realizó su sueño americano.
En ocasiones la tristeza se agolpa en algún joven al que no lo esperó la novia o en el predicador que vio alejarse el bote salvavidas con su mujer y tres hijas y que nunca supo de ellas. A las dos y veinte de la madrugada, antes de que empiece a oírse la humedad, cuando el camarero solicita el desalojo del camarote, los náufragos se deslizan con indiferencia extraña hacia el puerto y se sumergen en el agua aprovechando la marea

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2014/12/suenos-emergentes.html
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