Sólo ponían la televisión lo que duraba el noticiario para no gastar corriente; pero las noticias las tenían que saber porque él estaba en el paro ya hacía cuatro años y sin cobrar nada por ninguna parte. Y se le iba a echar encima la jubilación y luego la vejez, y ¿cómo se iban a arreglar los dos?
Su mujer estaba en la cama casi tullida por los reúmas que casi tenía desde joven, de cuando había sido lavandera, o que los había cogido con los relentes a lo mejor y, cuando él la estaba haciendo compañía en silencio o hablando de cosas, de repente la mujer decía:
—Ya van a ser las nueve. Pon la televisión a ver el tiempo que va a hacer y si ya ha pasado la crisis, y vamos a tener trabajo.
Y la mayor parte de los días la tele no decía nada de la crisis sobre si había pasado o no; y otros días casi siempre sólo decía que el Gobierno y el rey y esas gentes estaban muy preocupadas con el paro.
-¡A ver! —decía ella—. ¿Lo ves como no sólo somos nosotros?
Y así se consolaban un poco. Cenaban cualquier cosilla, un poco más contentos, y ya decía él:
—A ver mañana o pasado mañana.
Menos mal si él no caía enfermo mientras estuviera aquí la crisis todavía.

José Jiménez Lozano
Más por menos. Antología de microrelatos hispánicos actuales. Sial ediciones-2011
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