Mi hijo quiere una peonza por su cumpleaños. —”¿Nada más?” pregunto yo, conmovido ante una petición tan modesta. —”Nada” —responde él sin la menor vacilación. A pesar de ello decido comprarle el castillo normando, provisto de almenas y puente levadizo; el tren eléctrico de vagones articulados, con su túnel y su estación de pasajeros; el disfraz, el sombrero y la espada del hombre enmascarado, y un balón de reglamento. El crío lo acoge todo con entusiasmo y pasa la tarde entera jugando en casa como un poseso. Ya en la cama, al darle el beso de buenas noches, quiero saber si le han gustado sus regalos. —”Mucho” —me dice, iluminando su rostro con una sonrisa llena de ternura. Luego añade: —”¿Y la peonza?”.

Pedro Herrero
Los días hábiles. Serial Ediciones. 2016
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