El mundo es cruel, mi vientre es tibio: se resiste a nacer y lo comprendo. Y sin embargo, qué duro me resulta (pero no hay para una madre sacrificio excesivo) seguir cargando en mi matriz desmesuradamente dilatada a este adolescente cariñoso y rebelde que ya ha empezado a fumar a escondidas (pero una madre lo sabe todo) haciendo brotar columnitas de humo de mi ombligo.

Ana María Shua
Cazadores de letras. Ed. Páginas de Espuma.2009
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