Había un niño que no sabía jugar. La madre le miraba desde la ventana ir y venir por los caminillos de tierra, con las manos quietas, como caídas a los dos lados del cuerpo. Al niño, los juguetes de colores chillones, la pelota, tan redonda, y los camiones, con sus ruedecillas, no le gustaban. Los miraba, los tocaba, y luego se iba al jardín, a la tierra sin techo, con sus manitas, pálidas y no muy limpias, pendientes junto al cuerpo como dos extrañas campanillas mudas. La madre miraba inquieta al niño, que iba y venía con una sombra entre los ojos. “Si al niño le gustara jugar yo no tendría frío mirándole ir y venir.” Pero el padre decía, con alegría: “No sabe jugar, no es un niño corriente. Es un niño que piensa”.
Un día la madre se abrigó y siguió al niño, bajo la lluvia, escondiéndose entre los árboles. Cuando el niño llegó al borde del estanque, se agachó, buscó grillitos, gusanos, crías de rana y lombrices. Iba metiéndolos en una caja. Luego, se sentó en el suelo, y uno a uno los sacaba. Con sus uñitas sucias, casi negras, hacía un leve ruidito, ¡crac!, y les segaba la cabeza.

Ana María Matute
La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico. Edición de David Lagmanovich. Ed MenosCuarto – 2005
2 comentarios en “1.207 – El niño que no sabía jugar”
  1. cabopá dijo:

    ¡Qué casualidad! Ayer, precisamente leí este cuento en la”Antología del Microrrelato Español (1906-2011) Edición de Irene Andres-Suarez de Cátedra… y tengo que decir que me encantó… Vengo todos los días por aquí y es un placer leer cada uno de los cuentos que dejáis ya sean de autores muy conocidos, como de otros menos conocidos…

    Gracias por vuestra labor divulgativa.
    Besicos.

  2. Sara ocampo dijo:

    Me encanta! Felicidades por su trabajo!!! Muchas gracias, pues fomentamos la lectura, que es muy importante y creamos lazos especiales con nuestros hijos.

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