Entradas con la Tag “Sábado”

  En la puerta del burdel, un hombre pregona la mercadería a los viandantes. Les ofrece una mujer muy blanca pero cubierta de lunares y otra dada a pulposas fantasías y otra de ojos como espadas y otra capaz de tocar tres instrumentos al unísono y otra que ruge como el rotor de un helicóptero desbocado y otra extranjera y otra que se olvida de su propio nombre en cada recodo de su sexo. Sin embargo, adentro hay solamente una mujer. Sin embargo, el hombre no miente.

Ana María Shua
Cazadores de letras. Casa de Geishas Ed. Páginas de Espuma.2009

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 El amor enciende el corazón y apaga la luz.

Guillermo Samperio

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  El alto concepto que tiene de sí mismo sólo es comparable a su generosidad. Le gustaría despedazarse y repartirse entre el vecindario para que todos sus vecinos tuvieran un pedazo de su satisfacción.

Jesús Alonso Ovejero

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  Desde luego, da gusto encontrar una pequeña mujer desnuda en el bolsillo. Usted la saca, ella sonríe enseguida, encantada de luz, encantada de ser suya. Está bien caliente en su mano. Tiene hermosos pechos, un lindo pequeño pubis como una agradable criatura ordinaria. Ah, así da gusto, pero es raro, oh raro, muy raro.

A. Norge
El cuento. Revista de imaginación. No. 54, Julio-Septiembre 1972
Tomo IX – Año IX

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  Yace aquí el lobo feroz que atacó a Caperucita y a su indefensa abuelita, muerto por un leñador. Toda historia, si meditas, es versión del ganador.

Julio César Sacieraín

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  Con los ahorros de toda una vida trabajando en Ámsterdam se construyeron una casa en su aldea de los Montes de Toledo. Cuando se jubilaron se fueron a vivir en ella y conservan una mezcla de costumbres. Él, vigilante, se sienta a la puerta en una silla de nea y toma el fresco. Ella, en la ventana, rememora la vida allí.

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2017/09/raices-y-costumbres.html

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  Para dormir cómoda, me despojo de todo lo superfluo. Sentada en el borde de la cama me quito lentamente la ropa. Dejo caer los brazos, que se estiran sobre la alfombra como gruesas serpientes. Con un movimiento brusco me desprendo de las piernas y sacudiendo la cabeza hago volar mis facciones (ojos, boca, nariz) por todos los rincones de la habitación. Y continúo, hasta que no queda entre las sábanas más que mi sexo, que de todas maneras nunca duerme.

Ana María Shua
Cazadores de letras. Ed. Páginas de Espuma.2009

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 Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo.

Jaume Perich
Autopista. Ediciones Estela. Barcelona. 1970

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  Él era fumador. Ella, no fumadora. Sólo veinte años más tarde, por fin, ella pudo comprender los beneficios del tabaco.

Daniel Sánchez

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  Al entrar a mi cuarto de hotel, este sentimiento extraño: durante un viaje de negocios, un hombre llega, sin ninguna idea preconcebida, a una posada en lo salvaje. Y allí el silencio de la naturaleza, la sencillez del cuarto, la lejanía de todo, lo deciden a quedarse permanentemente, a cortar todo lazo con lo que ha sido su vida, y a no enviar a nadie noticias suyas.

Albert Camus

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