Entradas con la Tag “Viernes”

    Para nadar de noche mejor dejar atrás los prejuicios comenzando por el del apego a la vida. En el mar nocturno sólo se ve la espuma de las olas como hileras de dientes que van a devorarnos. Para escapar hay que sumergirse, y entonces descubre uno que en la noche del trópico toda burbuja es centella y toda brazada estela de chispas y que si al hundirse se dijo adiós al cielo estrellado en la profundidad las rocas enfebrecidas de coral son constelaciones y el trazo de los peces nebulosa de fuego. La ola relampaguea y el abismo encandila. Se está muy bien en esta oscuridad tachonada de fulgores. No otra cosa es el mundo. No hay que regresar a la costa, cuya ilusoria seguridad terminará devorándonos.

Luis Britto García
Más por menos. Sial Ediciones.2011

Comentarios No hay comentarios »

    En la cena, el mexicano cuenta anécdotas sobre el tránsito de aduana. Solamente una interesante: la del norteamericano en México quien, después de un accidente, quiso regresar llevando su pierna difunta en una caja de cristal. Tres días de discusiones para aclarar si la pierna estaba o no en la categoría de importación restringida como material que podría desatar una epidemia. Habiendo asegurado el norteamericano que permanecería en México antes que ser separado de su pierna, los estados Unidos determinaron no perder a un ciudadano honorable.

Albert Camus

Comentarios No hay comentarios »

    Nunca había ido a la escuela y, ahora, a sus cincuenta y nueve años, estaba comenzando a aprender a leer y escribir en las clases nocturnas para analfabetos. Y estaba fascinada.
Escribía muy despacio, pasándose la lengua por los labios mientras trazaba los palotes de las mayúsculas de su nombre: MARÍA; lo leía luego, y decía:
—¡Ésta soy yo!
Y se ponía muy contenta, lo mismo que cuando escribía las palabras de las cosas que tenía a su alrededor: MESA, GATO, VASO, AGUA. Y ya no sabía qué otra palabra escribir, pero de repente se le ocurrió poner: ESPEJO. Leía la palabra una y otra vez, se la quedaba mirando y mirando, pero con un gesto de extrañeza porque no se veía ella en aquel espejo. ¿Y por qué no se veía ella en aquel espejo escrito, si se veía bien claramente, cuando estaba escribiendo? Y se contestaba a sí misma, diciendo que eso sería porque todavía no sabía escribir bien, porque, en cuanto supiera hacerlo, tendría todo lo que quisiera con sólo escribírselo. Porque si no, ¿para qué valdría leer y escribir?, preguntó.
Pero allí todos callaron en la clase, y nadie le contestó. Como si hubiese dicho o hecho algo raro, o qué sé yo, con un espejo.

José Jiménez Lozano
Más por menos. Antología de microrelatos hispánicos actuales. Sial ediciones-2011

Comentarios No hay comentarios »

    Ignoraba quiénes eran sus padres y el lugar de su nacimiento. Tampoco tenía domicilio fijo.
Durante largas temporadas fue un perro vagabundo, sin amigos y maltratado por los hombres.
Con el discurrir de los años, la evolución de las costumbres y su inteligente aplicación en el trabajo, le proporcionaron la posibilidad de conseguir un puesto sobresaliente en la administración.
Era consultado con frecuencia para resolver cuestiones difíciles de alto interés en la vida civil.
Sus palabras se escuchaban con atención y se tenían muy en cuenta sus consejos y opiniones.
Comenzó a ser bien recibido en sociedad y alternaba con las mejores familias.
Su posición mejoraba a buen ritmo y, un día vio como, con la mayor naturalidad, las personas en torno suyo, en lugar de pronunciar palabras, empezaban a emitir ladridos.

Antonio Fernández Molina
Más por menos. Sial Ediciones.2011

Comentarios No hay comentarios »

    Por fin ha nacido la criatura. Ese ser de menos de tres kilos la tiraniza. No comprende su afán de fruncir la cara morada para destaparse la nariz. La maneja con el llanto, el sueño cambiado y los cólicos intestinales. El odio y el miedo, sus dos grandes compañeros, la invaden, la marean. Creía que, expulsándolo, mermarían la angustia y el peso entre las piernas. Cambió por el ardor del tajo recosido, los entuertos y la casi muerte, con las piernas colgadas como cristos. Y ahora él, ahí, para siempre, metido en su intimidad y a su merced. Demasiado. Los dos, atados al mundo por casualidad y expulsados por el ogro del palacio. Solos de toda soledad. Con ese desamor cuando se miran. Le pasa un dedo por el cráneo lampiño, aún abierto.

Cristina Elda Nieto
Velas al viento. Ed Cuadernos del vigía. 2010

Comentarios No hay comentarios »

    Se despertó de madrugada y permaneció encogido entre las sábanas, sin decidirse a poner la radio por miedo a despertar a su mujer. Finalmente, los nervios le empujaron a la de la cocina, donde sintonizó un programa de noticias por el que se enteró de que un tornado había causado grandes destrozos en Miami. No se dijo que él estuviera implicado, pero tampoco lo contrario, así que regresó a la cama algo nervioso y concilió un sueño breve, lleno de grumos, antes de que sonara el despertador. Durante el desayuno, su mujer le preguntó si volvía a dolerle la espalda o tenía alguna preocupación. El negó con la cabeza mientras escuchaba la primera tertulia de la mañana por si salía su nombre a relucir.
Ya en la oficina, leyó atentamente el periódico disimulado entre las piernas, sin verse citado en ningún sitio. No obstante, a las once fue al cuarto de baño y con el móvil que le habían regalado el día del Padre telefoneó a la secretaria de Gómez de Liaño para preguntar si el juez estaba interesado en interrogarle. Le dijeron que no. “¿Puedo salir de España entonces?”, insistió al tiempo que cortaban bruscamente la comunicación al otro lado. Regresó al despacho con gesto huidizo y confesó a su compañero de mesa que tenía miedo de que su nombre figurara entre los 200 expedientes de la supuesta amnistía fiscal. “Pero ¿cuánto dinero ganas?” “No sé, entre mi mujer y yo no llega a tres millones y medio al año.” Su compañero le mandó a la mierda y eso fue todo.
Por la tarde, al volver a casa, preguntó si había llegado alguna modificación del juzgado de guardia o si alguien les había amenazado por teléfono, pero no, todo estaba en orden. Antes de acostarse, mientras se cepillaba los dientes, se contempló en el espejo enfrentándose al fin a la verdad. “Dios mío -se dijo-, no soy nadie.”

Juan José Millás
Más por menos. Antología de microrelatos hispánicos actuales. Sial ediciones-2011

Comentarios No hay comentarios »

    Alba y Rafael habían estado casados muchos años. Llegados a la vejez, Rafael advirtió que, durante toda la vida en común, su mujer se había relacionado con él emitiendo constantes instrucciones. Las cosas que debía hacer, las que no había hecho y las que había cumplido sin satisfacer a su cónyuge se transformaban en instrucciones precisas y ásperas, recibidas por él como descargas eléctricas. “Haz esto”, “No hagas aquello” y “No lo hagas así” eran las fórmulas básicas. Rafael no osaba decir nada por miedo a que Alba le respondiera con un conjunto de instrucciones para quejarse. Sólo una vez dejó traslucir sus sentimientos. En el desván encontraron su cadáver con un papel prendido en la solapa, en el que había escrito: “¿Está bien así?”.

Antonio Fernández Molina
Más por menos. Antología de microrelatos hispánicos actuales. Sial ediciones-2011

Comentarios No hay comentarios »

    Aquel tímido intercambio de miradas sobre sus cuerpos desnudos, fue incorporando abundantes besos, después caricias, hasta convertirse en una pasión desenfrenada que liberaban de manera casi salvaje, varias veces por día. Lograron así olvidarse de la manzana prohibida, que permaneció intacta en el Árbol del Conocimiento. Dicen que, de igual manera, Dios los expulsó del Paraíso. Pero ellos ni se dieron cuenta.

Martín Gardella

Comentarios No hay comentarios »

    Fui Eva expulsada del Paraíso. Fui la esposa de Lot convertida en estatua de sal. Fui Dalila cortando la melenuda fuerza de Sansón. Fui la reina de Saba enamoradamente perdida en el nombre de Salomón. Fui Salomé pidiendo la cabeza de Juan el Bautista. Fui María la Virgen recibiendo al Arcángel Gabriel. Fui María ‘Magdalena descubriendo la tumba vacía.
De todos estos episodios encontrarás testimonio en las Escrituras.
También fui la elegida que salvó a todas las especies del diluvio universal; la que, vendida como esclava por sus hermanas, interpretó los sueños del Faraón de Egipto; la que guió al pueblo de Dios hacia la Tierra Prometida a través del Mar Rojo y el desierto. Fui la Mesías que murió crucificada, la que al tercer día resucitó de entre los muertos.
Estos y muchos otros sucesos también han quedado escritos. De ellos hallarás versiones corregidas y aumentadas por la pluma de Judas.

Patricia Calvelo
El límite de la palabra. Ed. Menoscuarto – 2007

Comentarios No hay comentarios »

    La dama llegó a la cita antes de lo previsto. Se la veía inquieta, ausente, asustadiza. Pero allí estaba al fin, haciendo realidad un sueño tan audaz como disparatado. El caballero la abordó de inmediato con voz temblorosa, pero sacando fuerzas de los contactos previos por teléfono, cuando ambos intentaban sintonizar sus pretensiones y especulaban con el aspecto que tendría cada cual. Hubo un instante de tensa vacilación por parte de la muchacha, un intento comprensible de volverse atrás y echarlo todo a rodar. Pero la voz de su galán, cada vez más sereno y confiado, logró tejer una nube de ensueño que aprestó el deseo y las ganas de dejarse llevar a cualquier parte. Y los dos salieron a la calle y pararon un taxi.
Al cabo de media hora, la otra mujer, la que de verdad había quedado con aquel hombre, hizo su aparición en el lugar acordado.

Pedro Herrero
Los días hábiles. Serial Ediciones. 2016

Comentarios No hay comentarios »